Se va… todo se va entre los pequeños dedos y las gruesas coyunturas. Todo se va como tristes recuerdos transitando en un torrente invisible… se van las mañanas brillantes, los días sonrientes y las noches de calor, todo se va con las palabras más duras y el corazón temblando. Se va entre algunos gritos y silencios culposos…
A cada minuto se va y no puedo detener su partida… no aguanta el alma tanto deseo de calmar la pena y volver a ver flores en el árido Edén que nos deja el tiempo. Todo se va y hasta la melancolía se va arraigando, como parte de mi, como parte de todo.
El mañana soñado se va, los sueños de esa vida feliz, las caminatas en la lluvia, los besos dulces… los abrazos genuinos, las lágrimas de amor… todo se va…
Encierro los puños, cierro los ojos para evitar que todo se vaya frente a ellos… no hay respuestas… no hay tranquilidad, caminando fuerte intentando alcanzar algo sin saber qué es… sin saber dónde va… antes que todo se vaya… antes que nada nos quede… antes que seamos dos sombras frías, cuatro ojos tristes… miles de lágrimas tras nuestros pasos.